Caída del servidor

Hace unos día sufrí la primera caída del servidor en varios meses. Entiéndase esto como la carencia de los servicios web existiendo Internet. Es decir, si en algún instante se cae la central de mi proveedor, me quedo sin conexión, y por ende se van al gerete toda la web del servidor, pero no por fallo de mi sistema.

Después de un domingo intenso, llegué a casa a la 1:30 y cuál fue mi sorpresa que la web no funcionaba. Inmediamente intenté conectarme a la terminal y tampoco tuve éxito, por lo que comprobé el estado del Router que me respondió correctamente. Algo le había ocurrido al portátil que había dejado de responder y tampoco me podía permitir el lujo de esperar al día siguiente a la hora de comer para ponerlo de nuevo en funcionamiento.

Ni corto ni perezoso  me vestí de nuevo y me dirigí al piso donde se encontraba físicamente el servidor. El camino no era largo, se encuentra tan sólo a unos pocos minutos de mi casa, sin embargo, aun siendo domingo por la noche y no haber nadie por la calle, iba caminando con una felicidad absoluta. Me encontraba ante mi primera caída, y quería ver in situ que estaba pasando. Podría haberme complicado menos la vida, y llamar al día siguiente a quien estuviera allí y resetearlo, pero es mucho más emocionante pillarlo con las manos en la masa.

Reconozco que cuando entre por la puerta mi felicidad se tornó en miedo. No fue por la oscuridad, que a veces pasa, sino porque empecé a sospechar que el PC se habría quemado, o que no había aguantado la friolera de meses encendido. Cuando descubrí la caja metálica que lo cubre me quedé más tranquilo, el LED de encendido estaba parpadeando… por qué? ¿Qué hacía el servidor suspendido?

Una vez que lo reincié, verifiqué que todos los servicios estaban correctamente y que la web estaba en marcha de nuevo. Accedí a los log que me había generado el Kernel y descubrir así lo que había pasado. Descubrí que a las 22:15 se había desactivado el cable de red y que el Disco Duro Externo había sido desactivado. Elemental, todo apuntaba a un apagón. Sin embargo en entradas anteriores, yo reiteraba que una de las ventajas de tener como servidor un portátil era que no temía por los apagones, puesto que siempre permanecería encendido.

¿Por qué entonces entró en modo suspensión? Simplemente porque cometí un fallo en la configuración de energía, o más bien, me olvidé de configurar esa parte. Por defecto Debian suspende el sistema cuando se encuentra en modo batería y la tapa del portátil está apagada. En cuanto se fue la luz, el servidor detectó que la tapa del portátil estaba cerrada y entró inmediatamente en suspensión. Una vez en ese estado, no volverá a estar de nuevo activo hasta que el usuario pulse el botón de encendido.

Simplemente cambié la configuración e hice las pruebas oportunas desactivando la luz. Comprobé que el sistema seguía estable y que una vez de vuelta Internet, seguía dando el servicio sin ningún tipo de problemas. Por lo tanto, y una vez más, prueba superada. Al día siguiente corroboré con mis conocidos que en aquella aciaga noche hubo al menos cuatro apagones en la zona, supongo que me tomarían como un loco cuando empecé a sonreir.

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